31 octubre 2013

DIY · Jalogüín

Ver para creer.

No doy crédito a la nota que trajo mi hermana del colegio el otro día:
"este año volveremos a montar nuestra ya tradicional exposición de calabazas decoradas (natural, no de plástico)."

Resulta que yo estudié en su momento en ese mismo colegio (claro que entre ella y yo distan algunos años) y en aquel entonces ni por asomo se iba a celebrar esta fiesta, es más, era completamente desconocida para mí.
Entended mi reacción al leerla, cuanto menos de sorpresa; porque de todos es sabido que es una tradición muy consolidada en los países anglosajones, pero que en la campiña andaluza se intente imponer me da un poco de reparo.

De todos modos no iba a ser yo quien le quitase la ilusión a la chiquilla de llevar su calabaza decorada y tengo que reconocer que fue divertido.

Al fin y al cabo, en la familia ya llevamos unos años celebrándola, desde que a una de mis primas se le ocurriera preparar una fiesta con esta temática, ya no recuerdo cuándo. Resultó ser mítica... pero eso sí, a la andaluza: reunión de familia y amigos para darnos una buena comilona en casa de mi tía Pepa, la mejor anfitriona del mundo mundial.


Ni cortos ni perezosos, el fin de semana anterior a Halloween fuimos a adquirir una calabaza al mercado, tenía que ser naranja y lo conseguimos, pero la nuestra era un poco amorfa y no se mantenía muy bien de pie, así que en un primer momento tuvimos que crearle un soporte y a partir de ahí empezamos a transformarla en un terrorífico vampiro.



Para llevar a cabo esta manualidad hemos utilizado los siguientes materiales:
· Una calabaza.
· Un cuchillo.
· Una cuchara.
· Una gubia.
· Cartulina negra, para las alas y las orejas.
· Tijeras.
· Una vela.


El proceso es muy sencillo, se comienza cortando la calabaza horizontalmente entorno al rabito, creando un hueco por el que extraer el interior de la hortaliza, y nos disponemos al vaciado. Después se plasma el diseño (que previamente hemos elegido y superpuesto sobre la calabaza, controlando dimensiones) con un lápiz. Repasamos el dibujo con un cuchillo o elemento cortador, para mi diseño he utilizado un cuchillo pequeño y una gubia. Una vez tengamos toda la calabaza seccionada en todas las líneas marcadas, se retira las zonas de calabaza que queramos dejar hueca y retiramos las imperfecciones que hayan quedado, sobretodo en el interior. Por último, le acoplamos los detalles externos, en nuestro caso, las alas y las orejas y ya está todo a falta de introducirle la vela y esperar a que anochezca para iluminarla.


No olvidéis de acompañar vuestra manualidad con buena música. Hoy, ha sonado como hilo musical el siguiente tema, elegido por mi hermana:


Aún estáis a tiempo de preparar vuestra calabaza para iluminaros la noche, ¡que tengáis un buen fin de semana y disfrutéis de la fiesta!


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