10 octubre 2013

BIO · Un día para recordar

Bueno, bueno, bueno... aún no he digerido lo que pasó la semana pasada.

Os pongo en situación: 3 de octubre de 2013, defensa del Proyecto Final de Carrera de Arquitectura en la Universidad de Sevilla, con un resultado favorable... sí:

¡ya soy arquitecto!

Fue una mañana lluviosa de otoño, de esas que lo único que apetece es quedarse acostado en la cama y escuchar caer el agua. Pero había que hacerse el valiente, salir a la calle y arrasar con todo lo que se pusiera por delante.

La cita era a las 9.30 en la pecera, que es como se le conoce al aula de PFC en Sevilla, un recinto acristalado en el que se valora la capacidad de cada alumno para llevar a cabo un proyecto arquitectónico.
Con rigurosa puntualidad comenzaron las exposiciones de mis compañeros. Individualmente y en orden alfabético iban pasando mientras los que teníamos un apellido más lejano nos comíamos por dentro de los nervios viendo cómo el tribunal demandaba a los todavía alumnos las cuestiones más fatigosas.

El tiempo parecía que no pasaba y para evitar contagiarme del estado de ánimo y nervios que se palpaba en el ambiente iba deambulando por la escuela: ahora a beber agua, luego a tomar viento al patio... mi hora se iba acercando al mismo tiempo que la climatología mejoraba.
La salida del tímido sol de octubre marcaba mi hora, era el momento de defender el proyecto por el que había estado trabajando mucho tiempo y aquellos destellos me inspiraban un buen augurio.

Así fue. 


El período de exposiciones se me hizo relativamente corto, ahora, nos tuvieron esperando un buen rato hasta que se publicaron las actas definitivas. Cada uno de los alumnos dedicamos este tiempo a una tarea distinta: mi amiga María (dando por hecho que no pasaría la prueba, aunque había protagonizado uno de los momentos más altivos de la defensa, visto desde el otro lado de la pecera) se puso a elegir tribunal para el curso siguiente, yo, sin embargo, me fui hacia unos stands que habían organizado para la obtención de prácticas profesionales en el extranjero.

Fueron precisamente sus gritos de alegría los que me alertaron de que los resultados estaban listos, ella ya sabía que acababa de convertirse en arquitecta y la pre-inscripción que tenía en mano ya no le serviría para nada.


Rápidamente me fui hacia ella para felicitarla, también me dijeron que otro compañero había aprobado y le dí la enhorabuena. Fue extraño, pero me pasé bastante tiempo celebrando su alegría sin atreverme a acercarme a las listas, y cuando lo hice ya no sabía si mi subconsciente me estaba engañando. Leí, releí y volví a releer mi nombre y mi calificación y no daba crédito, mi sospecha se confirmaba.

Las llamadas y felicitaciones se sucedieron a lo largo de lo que quedaba de mañana.

Estaba decidido, este día había que celebrarlo. Junto a mi amiga arquitecta y compañera María nos fuimos al centro de Sevilla, a disfrutar del magnífico día que teníamos por delante. Sevilla nos recibía con un cielo radiante y nos invitaba a callejear por sus rincones, dimos comienzo en el Rectorado de la Universidad, antigua fábrica de tabacos (por eso de despedirnos de la Universidad que nos ha formado durante 5 intensos años).


Como no podía ser menos, y para continuar con la costumbre que habíamos establecido durante la carrera comimos en el Restaurante 2 de mayo, en la Plaza de la Gavidia, 6, un lugar muy recomendable y acogedor, donde, incluso siendo estudiantes, se puede comer a muy buen precio.


La tarde se sucedió muy amena en compañía de otros compañeros y amigos que se acercaban a encontrarnos y compartir nuestra felicidad. Finalmente terminamos en el Restaurante Amanecer, en la avenida de la Borbolla, 75, ¡todo un descubrimiento!


No pensaba escribir tanto y aun así he dejado muchas anécdotas en el tintero, ¡me las guardo para otras ocasiones!

¿Y tú qué hiciste el jueves 3 de octubre de 2013? ¡Hasta el siguiente post!


2 comentarios:

  1. Yo gritar por la Escuela de Ingenieros que mi amigo era arquitecto!! :) :) (true story)

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  2. Ese día fue la caña! No recuerdo haberme emocionado tanto en toda mi vida. ¡Ya somos arquitectos!!!! Te echo de menos Jose ;)

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